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Semana Mundial del Bebé Prematuro

La Historia de Eli, su Parto y el Nacimiento Prematuro de su Bebé

Esta Semana aprovechamos la Semana Mundial del Niño y la Niña Prematuros para sumarnos a dar Voz y visibilidad a las historias de estas Familias.

Agradecemos a Eli, que con tanto Amor y Apertura nos comparte su relato y su historia.
(Abajo en Català)

¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? ¿Qué haces en la Vida?

Soy Eli. Mujer, madre, Doula y Acompañante y Maestra de Educación Infantil. Tengo 34 años y vivo en un pueblecito del Alt Penedès. Desde que descubrí mi pasión por la pequeña infancia, me he dedicado a esta plenamente durante mucho de tiempo. Y fue a partir de mi maternidad, que mi vida dio una vuelta de 360°. Ya no quería separarme de mi criatura de esta forma tan antinatural que nos exige el sistema.

A partir de aquí y priorizando mucho lo que sentía, me dediqué a criar. A la vez, viví cuán solas estamos las madres, qué poco acompañamiento tenemos, qué carencias se viven adentro de los hospitales… me surgieron muchas inquietudes y necesidades más que necesitaba satisfacer, y por este motivo y muchos otros, me formé como Doula (el mejor regalo que me he podido hacer) y sigo formándome como Asesora de Lactancia.

Actualmente, sigo criando, formándome, y a la vez, intento materializar y dar forma a un proyecto que me permita acompañar otras mujeres en sus procesos relacionados con la maternidad, lactancia y crianza.

¿Cómo está compuesta tu Familia? ¿Quién te acompaña en tu día a día?

Mi familia está formada por mi compañero, mi hijo y yo, sin olvidarnos de nuestro gatito querido. En mi día a día, me acompaña mi familia creada, mi familia de origen, y también me siento acompañada por amigas, muchas de ellas también madres.

¿Qué te pasó por la cabeza, cómo te sentiste, cuándo comprendiste que ibas a dar a luz con prematuridad?

El momento en que me dijeron que estaba de parto, fue surrealista, para decirlo de alguna manera. Poniendo en contexto: 34+6 semanas de gestación. Julio del 2020, protocolos
covid deshumanizadores. Acudimos a urgencias por un leve pero constando dolor en la panza y riñones. Después de una hora, sola con monitores puestos y mi pareja esperando fuera de la consulta, me dicen que se está llenando urgencias y que marche a casa, insisto en el hecho que no ha cambiado nada desde que he llegado. Primero con malas caras, y seguidamente con clara violencia obstétrica (de diferentes tipos y con la cual no entraré en detalles), la ginecóloga justo después de provocarme una hemorragia importante a consecuencia de un tacto vaginal horrible que me hace gritar de dolor, se pone a gritar y a moverse de forma histérica diciendo que estoy de 4cm y que esto era una cesárea asegurada. Y yo, llorando sin entender nada y con una comadrona al lado que en vez de ofrecerme un pañuelo, me subía la mascarilla… En este punto ya gritaron a mi pareja para que entrara conmigo y explicarle la situación.

Dentro de este infierno, mi reacción fue extraña y ambivalente… Por un lado confiaba en la vida y en qué todo solo podía ir bien, y a la vez, también tenía mucho miedo, sufría por la vida de mi hijo y deseaba con todas mis fuerzas que él siguiera vivo y con nosotros (desde que me lo dijeron, hasta el próximo control, pasaron más horas de las necesarias, entre la espera de la ambulancia y el trayecto hasta un hospital más preparado), necesitaba que mi
cuerpo lo mantuviera sano.

También sentía culpa, pensaba en qué podía haber hecho yo para que se desencadenara el parto así, tan deprisa. Por otro lado, con mi pareja nos miramos a los ojos y nos cogimos las manos, me deseó fuerza, la misma fuerza que le sentía a él, sintiendo que saldríamos adelante con todo lo que viniera.

Viéndolo desde la distancia soy consciente que, durante gran parte de este tiempo, estuve fuera de mí, como normalizando una situación que era de todo menos normal, puesto que sumado a la noticia inesperada de tener un hijo prematuro, nuevamente nos encontramos con protocolos covid que impidieron que mi pareja estuviera durante la cesárea, con nula información sobre mí y nuestro hijo, que se llevaran mi hijo y yo no supiera nada de él hasta mucho más tarde, y una suma de despropósitos que desgraciadamente lamentaremos
toda la vida. Con la ayuda de mi psicóloga entendí que este es un mecanismo de protección
para sobrevivir a situaciones altamente impactantes y/o traumáticas.

¿Recibiste Acompañamiento?

Durante este periodo de tiempo, entre el nacimiento y el ingreso a la UCIN, el acompañamiento recibido fue básicamente el de mi pareja, con quien nos entendimos y nos apoyamos de una forma sorprendentemente buena teniendo en cuenta la situación.

También, a la Unidad de Neonatos, había (creo que era una vez por semana) dos psicólogas que iban hablando con las diferentes familias. Es verdad que hablar con ella era un bálsamo, pero aquí también se notaban los escasos recursos de la sanidad pública, puesto que este es un servicio fundamental, pero insuficiente.

Recuerdo también que nos explicaron que antes de la época covid, había grupos de familias que se reunían algunos días para compartir, pero que en aquel momento era un servicio suspendido por este motivo. Además de esto, a nivel privado estoy recibiendo terapia psicológica por todo lo vivido, puesto que desde la sanidad pública en ningún momento se ofrece este servicio.

¿Te propusieron hacer piel con piel?

En nuestro caso, mi hijo requirió ayuda para respirar bien, y una vez estabilizado se lo llevaron. Como yo estaba en planta todavía con las piernas dormidas no me dejaron bajar con él hasta casi 12 horas más tarde. A partir de aquí sí, siempre hicimos piel con piel el máximo de tiempo posible, tanto yo como su padre.

Entre nosotros, hacíamos turnos y estábamos uno de día y el otro por la noche. Fue durísimo, pero así nos asegurábamos que estaba acompañado y abrazado por uno de los dos.

¿Con la Lactancia qué tipo de Acompañamiento recibiste?

En la UCIN siempre se promovió la lactancia materna, ya se sabe que esto es lo mejor que podemos ofrecer a los reciente nacidos, y sobre todo si necesitan un empujoncito por haber nacido antes de tiempo.

La lactancia en UCIN es durísima, puesto que para conseguir una buena producción lo que se hace es (al menos en el hospital donde fuimos nosotros): pesar a la criatura, ofrecerle el pecho con todo lo que comporta, tubos, sonda nasal, cables…, volver a pesar a la criatura, si no llega al mínimo de peso de lo que se supone tiene que tomar, hay que suplementar. La primera opción es siempre leche materna y si no hay suficiente se hace con fórmula. Seguidamente, se procede a la extracción de leche materna con el sacaleche, para tener un banco al cual poder recurrir en caso de que se necesite suplementar. Y esto que se dice tan rápido, se hace religiosamente cada 3 horas, cada día de ingreso, día y noche.

A nosotros, a pesar de que nos costó, durante la estancia en la unidad de neonatos conseguimos una lactancia mixta, suplementando tanto con leche de fórmula como con leche mía extraída, pero una vez llegados a casa todo fue fácil: nuestros horarios, teta a demanda, sin máquinas que piten constantemente, tranquilidad, nuestra amada cama… ¡Ya estábamos juntos en nuestra casita, lo teníamos todo!

Es verdad que la lactancia ha sido un buen salvavidas donde cogerme, teniendo en cuenta que nada de lo que teníamos previsto para el nacimiento de nuestro hijo salió como esperábamos… de hecho, 27 meses más tarde, ¡Y todavía seguimos!

El acompañamiento recibido respecto a la lactancia fue el de todo el personal que había, pero hay que decir que en cada turno solo había una asesora de lactancia para toda la unidad, todo y la gran falta que hace. Estaré siempre agradecida del trato, la sensibilidad, el respeto, la delicadeza, la manera de hacer tan íntegra de la M., no lo olvidaré nunca. Agradezco infinito como nos ayudó, y creo que en parte gracias a esto, me gustaría tanto poder ayudar otras mujeres y criaturas con su lactancia.

El resto de enfermeras y auxiliares, todas tienen idea de lactancia, y todo el mundo intenta ayudar con la mejor intención, pero está claro, a veces nos encontrábamos con carencia de cuórum respecto a algunas cosas.

¿Qué echaste de menos?

Lo que eché de menos, para empezar fueron protocolos humanizados y coherentes a nivel hospitalario, tanto para las madres, como para las criaturas, como para el sistema familiar.

A nivel de infraestructuras ya se sabe que es complicado, pero es durísimo estar en la planta de maternidad rodeada de bebés, con los brazos vacíos y el corazón roto porque tu criatura no puede estar contigo. También faltan muchas más profesionales expertas en lactancia materna, puesto que las que hay, no pueden dedicar todo el tiempo que haría falta a cada una de las familias, del mismo modo que hacen falta en planta, sobre todo por los inicios.

A nivel personal, echamos de menos alguna figura de apoyo emocional que entendiera la situación, con quién poder hablar, llorar, hacer preguntas, desahogarse, o incluso estar en silencio.

A nivel logístico, si te quedas en el hospital con la criatura muchas horas, siempre irá bien alguien que pueda ayudar a cocinar, preparar tuppers, sacar el perro a pasear, hacer lavadoras, regar las plantas… puesto que cuando lo tiene que hacer uno de la pareja es un sobre esfuerzo que se suma a esta situación tan delicada.

¿Qué le dirías a una mujer que está pasando por lo mismo?

A una mujer y familia que esté pasando por esto, poca cosa se les puede decir para mejorar las emociones que fluyen en estos momentos… De entrada, simplemente ser, escuchar, estar disponible tanto para apoyo emocional como logístico.

Si tuviera que decir algo, quizás les diría que es muy duro, sí. Que sigan juntos y se apoyen mutuamente, que su criatura los necesita más que a ninguna otra cosa. Que hay que ir logrando hitos pequeñitos e ir pasito a pasito, porque el ritmo, como cada latido, lo marcará la criatura que acaba de nacer, y vosotros estaréis allá, para celebrar la vida y el amor que brota en vosotros. Juntos.

____________

Com et dius? D’on ets? Què fas a la Vida?

Soc l’Eli. Dona, mare, Doula i acompanyant i mestra d’educació infantil. Tinc 34 anys i visc en un poblet de l’Alt Penedès. Des que vaig descobrir la meva passió per la petita infància, m’he dedicat a aquesta plenament durant molt de temps. I va ser a partir de la meva maternitat, que la meva vida va donar una volta de 360º. Ja no volia separar-me de la meva criatura d’aquesta forma tan antinatural que ens exigeix el sistema.

A partir d’aquí i prioritzant molt, em vaig dedicar a criar. Alhora, vaig viure com de soles estem les mares, quin poc acompanyament tenim, quines mancances es viuen a dins dels hospitals… em van sorgir moltes inquietuds i necessitats més que necessitava satisfer, i per aquest motiu i molts d’altres, em vaig formar com a Doula (el millor regal que m’he pogut fer) i segueixo formant-me com a assessora de lactància.

Actualment, segueixo criant, formant-me, i alhora, intento materialitzar i donar forma a un projecte que em permeti acompanyar altres dones en els seus processos relacionats amb la maternitat, lactància i criança.

Com està composada la teva Família? Qui t’acompanya en el teu dia a dia?

La meva família està formada pel meu company, el meu fill i jo, sense oblidar- nos del nostre gatet estimat. En el meu dia a dia, m’acompanya la meva família creada, la meva família d’origen, i també em sento acompanyada per amigues, moltes d’elles també mares.

Què et va passar pel cap, com et vas sentir quan vas entendre que anaves a donar a llum amb prematuritat?

El moment en què em van dir que estava de part, va ser surrealista, per dir-ho d’alguna manera.

Posant en context: 34+6 setmanes de gestació. Juliol del 2020, protocols covid deshumanitzadors. Acudim a urgències per un lleu però constant doloret a la panxa i ronyons. Després d’una hora sola amb monitors posats i la meva parella esperant fora de la consulta, em diuen que s’està omplint urgències i que marxi a casa, insisteixo en el fet que no ha canviat res des que he arribat.

Primer amb males cares, i seguidament amb clara violència obstètrica (de diferents tipus i amb la qual no entraré en detalls), la ginecòloga just després de provocar-me una hemorràgia important a conseqüència d’un tacte vaginal horrible que em fa cridar de dolor, es posa a cridar i a moure’s de forma histèrica dient que estic de 4cm i que això era una cesària assegurada. I jo, plorant sense entendre res i amb una llevadora al costat que en comptes d’oferir-me un mocador, em pujava la mascareta… En aquest punt ja van cridar la meva parella perquè entrés amb mi i per explicar-li a ell la situació.

Dins d’aquest infern, la meva reacció va ser estranya i ambivalent… Per una banda confiava amb la vida i amb què tot només podia anar bé, i alhora, també tenia molta por, patia per la vida del meu fill i desitjava amb totes les meves forces que ell seguís viu i amb nosaltres (des que m’ho van dir, fins al proper control, van passar més hores de les necessàries, entre l’espera de l’ambulància i el trajecte fins a un hospital més preparat), necessitava que el meu cos el mantingués sa.

També sentia culpa, pensava en què podia haver fet jo perquè es desencadenés el part així, tan de pressa. Per altra banda, amb la meva parella ens vam mirar als ulls i ens vam agafar les mans, em va desitjar força i també vaig viure-ho amb molta empenta, sentint que tiraríem endavant amb tot el que vingués.

Veient-ho en la distància soc conscient que, durant gran part d’aquest temps, vaig estar fora de mi, com normalitzant una situació que era de tot menys normal, ja que sumat a la notícia inesperada de tenir un fill prematur, novament ens vam trobar amb protocols covid que van impedir que la meva parella hi fos durant la cesària, amb nul·la informació sobre mi i el nostre fill, que s’enduguessin el meu fill i jo no sabés res d’ell fins molt més tard, i un seguit d’altres despropòsits que desgraciadament lamentarem tota la vida. Amb l’ajuda de la meva psicòloga vaig entendre que aquest és un mecanisme de protecció per a sobreviure a situacions altament impactants i/o traumàtiques.

Vas rebre Acompanyament?

Durant aquest període de temps, entre el naixement i l’ingrés a la UCIN, l’acompanyament rebut va ser bàsicament el de la meva parella, amb el qual ens vam entendre i ens vam fer costat d’una forma sorprenentment bona tenint en compte la situació.

També, a la Unitat de Neonats, hi havia (crec que era un cop per setmana) dues psicòlogues que anaven parlant amb les diferents famílies. La veritat és que parlar amb ella era un bàlsam, però aquí també es notaven els escassos recursos de la sanitat pública, ja que aquest és un servei fonamental, però insuficient.

Recordo també que ens expliquessin que abans de l’època covid, hi havia grups de famílies que es reunien alguns dies per compartir, però que en aquell moment era un servei suspès per aquest motiu. A banda d’això, a nivell privat estic rebent teràpia psicològica per tot el viscut, ja que des de la sanitat pública en cap moment s’ofereix aquest servei.

Et van proposar pell amb pell?

En el nostre cas, el meu fill va requerir ajuda per respirar bé, i un cop estabilitzat se’l van endur. Com que jo estava a planta encara amb les cames adormides no em van deixar baixar amb ell fins quasi 12 hores més tard. A partir d’aquí sí, sempre vam fer pell amb pell el màxim de temps possible, tant jo com el seu pare.

Entre nosaltres, fèiem torns i estàvem un de dia i l’altre de nit. Va ser duríssim, però així ens asseguràvem que estava acompanyat i abraçat per un dels dos.

Lactància? Quin tipus d’acompanyament et va ajudar?

A la UCIN sempre es va promoure la lactància materna, ja se sap que això és el millor que podem oferir als recent nascuts, i sobretot si necessiten una empenteta per haver nascut abans de temps.

La lactància a UCIN és duríssima, ja que per tal d’aconseguir una bona producció el que es fa és (almenys a l’hospital on vam ser nosaltres): pesar a la criatura, oferir-li el pit amb tot el que comporta de tubs, sonda nasal, cables…, tornar a pesar a la criatura, si no arriba al mínim de pes del que se suposa que ha de prendre, cal suplementar. La primera opció és sempre llet materna i si no n’hi ha suficient es fa amb fórmula. Seguidament, es procedeix a l’extracció de llet materna amb el tirallets, per tal de tenir un banc al qual poder recórrer en cas que es necessiti suplementar. I això que es diu tan ràpid, es fa religiosament cada 3 hores, cada dia d’ingrés, dia i nit.

A nosaltres, tot i que ens va costar, durant l’estada a la unitat de neonats vam aconseguir una lactància mixta, suplementant tant amb llet de fórmula com ambllet meva extreta, però un cop arribats a casa tot va ser fàcil: els nostres horaris, teta a demanda, sense màquines que piten constantment, tranquil·litat, el nostre estimat llit… Ja estàvem junts a caseta nostra, ho teníem tot! La veritat és que la lactància ha estat un bon salvavides on agafar-me, tenint en compte que res del que teníem previst pel naixement del nostre fill va sortir com esperàvem… de fet, 27 mesos més tard, i encara seguim!

L’acompanyament rebut respecte a la lactància va ser el de tot el personal que hi havia, però cal dir que en cada torn només hi havia una assessora de lactància per a tota la unitat, tot i la gran falta que fa. Estaré sempre agraïda del tracte, la sensibilitat, el respecte, la delicadesa, la manera de fer tan íntegra de la M., no l’oblidaré mai. Agraeixo infinit com ens va ajudar, i crec que en part gràcies a això, m’agradaria tant poder ajudar altres dones i criatures amb la seva lactància.

La resta d’infermeres i auxiliars, totes tenen idea de lactància, i tothom intenta ajudar amb la millor intenció, però és clar, de vegades ens trobàvem amb manca de quòrum respecte a algunes coses.

Què vas trobar a faltar?

El que vaig trobar a faltar, per començar van ser protocols humanitzats i coherents a nivell hospitalari, tant per les mares, com per les criatures, com pel sistema familiar.

A nivell d’infraestructures ja se sap que és complicat, però és duríssim estar a la planta de maternitat envoltada de nadons, amb els braços buits i el cor trencat perquè la teva criatura no pot estar amb tu.

També falten moltes més professionals expertes en lactància materna, ja que les que hi ha no poden dedicar tot el temps que caldria a cadascuna de les famílies, de la mateixa manera que fan falta a planta, sobretot pels inicis. A nivell personal, vam trobar a faltar alguna figura de suport emocional que entengués la situació, amb qui poder parlar, plorar, fer preguntes, desfogar-se, o fins i tot restar en silenci.

A nivell logístic, si et quedes a l’hospital amb la criatura moltes hores, sempre anirà bé algú que pugui ajudar a cuinar, fer carmanyoles, treure el gos a passejar, fer rentadores, regar les plantes… ja que quan ho ha de fer un de la parella és un sobreesforç que es suma a aquesta situació tan delicada.

Què li diries a una Dona que està passant per això?

A una dona i família que estigui passant per això, poca cosa se’ls pot dir per millorar les emocions que flueixen en aquests moments… D’entrada, simplement ser-hi, escoltar, estar disponible tant per donar suport emocional com logístic.

Si hagués de dir alguna cosa, potser els diria que és molt dur, sí. Que segueixin junts i es facin molt costat, que la seva criatura els necessita més que a cap altra cosa. Que cal anar assolint fites petitones i anar passet a passet, perquè el ritme, com cada batec, el marcarà la criatura que acaba de néixer, i vosaltres sereu allà, per celebrar la vida i l’amor que brolla en vosaltres. Junts.

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